Mirar lo heredado antes de proponer nada
Los primeros acompañamientos fueron con equipos de dirección que arrastraban planillas compartidas, aprobaciones por correo y reuniones donde el dato llegaba tarde. En lugar de llegar con un modelo, el trabajo consistió en sentarse a revisar cómo se decidía cada semana. Ese hábito quedó: primero se documenta lo que existe, después se discute qué cambiar.